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EL PERFIL CREADO EN FACEBOOK POR PARTE DE LOS ADOLESCENTES

ABSTRACT

En el siguiente trabajo proponemos abordar a través de la psicología, un objeto de estudio psicosocial, como es la construcción subjetiva del adolescente mediante el uso de las nuevas tecnologías, más especificamente por medio de la red social de facebook. El objetivo es poder investigar cómo afectan e influyen las redes sociales a la construcción del sujeto, de qué manera se da el vínculo de pertenencia a un grupo y cómo establece los límites entre lo público y lo privado. Para tal empresa nos proponemos realizar un recorrido teórico a través de autores como P. Vega, Quiroga, Barrionuevo entre otros y poder articularlo con autores ligados a otro marco teórico como ser Prensky, Livingstone, Barnes o Helmpel. Se pretende iniciar una línea de pensamiento nueva que quede abierta como punto de partida para nuevas investigaciones.

In this paper our purpose is to study through psychology, a socio-psychological phenomenon: the subjective construction in teenagers by the means of new technologies, more specific through a social network: Facebook. The aim is to investigate which are the influences and how social networks affect in the development of each individual, the way in which they bond looking foward to integrate a social group and how they establish the private and public limits of their actions. In order to achieve our goal, we will make a theoretical summary through-out these authors: P.Vega,  Quiroga, Barrionuevo, etc; and to try to articulate them with authors from another theoretical framework like: Prensky, Livingstone, Barnes or Helmpel. This is to ensure and open new lines of investigations, that allows us to keep on thinking about these issues.

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Diferencias en el modo de utilizar Facebook respecto del límite entre lo público y lo privado dependiendo de la franja etaria.”

Abstract.

En el Trabajo de Campo intentaremos investigar sobre cómo manejan la herramienta Facebook respecto del límite entre lo público  lo privado, los sujetos pertenecientes a la franja etárea “Nativos nuevos ” y los correspondientes a la franja “Nativos Viejos”.
Para llevar a cabo lo planteado, utilizaremos una encuesta como metodología, la cual está abocada a dos poblaciones, la primera  corresponde a una franja etárea de nacidos  después de 1991 hasta 1995 y una segunda población que corresponde a la brecha generacional entre los 20 y los 30 años.
Con los datos recabados intentaremos hacer foco en si realmente la edad es un punto para detenerse a la hora de analizar la diferencia en la manera de manejar lo público y lo privado, en los llamados “nativos”.
Intentaremos analizar cada uno de los  conceptos mencionados para luego poder articular y discurrir.

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“Los criterios de aceptación y rechazo para agregar o no contactos en el Facebook no varía de los criterios empleados para aceptar nuevos vínculos en la interacción cara a cara

Hipótesis:

“Los criterios de aceptación y rechazo para agregar o no contactos en el Facebook no varía de los criterios empleados para aceptar nuevos vínculos en la interacción cara a cara, lo que daría cuenta que las comunidades virtuales son una extensión de las comunidades sociales físicas, de tal manera que no existe una ética virtual independiente y distinta de la que opera en nuestra sociedad”.

Introducción:

En el presente trabajo se va a abordar los criterios de aceptación y rechazo de nuevos contactos en el Facebook, lo cual lleva a plantear cuáles son las pautas de interacción social en Internet y qué dimensiones éticas subyacen a dichos patrones de sociabilidad.

En base a ello se despliegan los siguientes interrogantes:

-¿Cuáles son los criterios principales de rechazo/aceptación de contactos en el Facebook? Dichos criterios, ¿Varían entre nativos e inmigrantes digitales?

-¿Cuáles son las grandes diferencias en la sociabilidad entre las comunidades virtuales y la interacción personal cara a cara?

– ¿Se puede hablar de una ética virtual? Sigue leyendo

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Redes sociales y las diferentes esferas: Público-Privado-Íntimo

Redes sociales y las diferentes esferas: Público-Privado-Íntimo

Abkiewicz, M.; Baló,
C.; D
epresbíteris, G.; Glinsek,
L.;
Magnaterra, R. S.; Vilas, J. S.

Facultad de Psicología – Universidad de Buenos Aires

 



     

 “Y todas las miradas aprendieron los primeros hombres y mujeres. Y las más importante que aprendieron es la mirada que se mira a sí misma y se sabe y se conoce, la mirada que se mira a sí misma mirando y mirándose, que mira caminos y mira mañanas que no se han nacido todavía, caminos aún por andarse y madrugadas por parirse”

Los Otros Cuentos, Relatos del Subcomandante Marcos

 

Hipótesis
“La realidad virtual, en donde las redes sociales se desarrollan, no es diferente del ámbito de la vida real, sin embargo, en Facebook se reproducen ciertas condiciones del contexto en el que aquello que es público de un sujeto y aquello que es privado, íntimo se confunden y las diferenciaciones entre uno y otro se hacen difusas.”

 

CONTEXTO SOCIO-HISTORICO

Hoy respiramos en la era de la globalización tecnológica, económica y mediática.

La sociedad actual es la más conectada de todos los tiempos.

Este cambio social nos lleva a preguntarnos varias cuestiones, las cuales intentaremos dilucidar a lo largo del trabajo.

Abordaremos el trabajo como observadores agudos de los fenómenos sociales y culturales de la actualidad, sin olvidar que estamos atravesados por ellos.

No trataremos de “culpar” a la tecnología, ni a Internet, ni a las  redes sociales como responsables de estos cambios sino que intentaremos analizar lo que esta en juego en ellas, las implicaciones sociales, sus límites, qué nos explica, qué excluye, qué no nos deja ver.

Lo contemporáneo se nos presenta como complejo y constituido por diversas miradas. Es por esto que pretendemos desarrollar a partir de diversas prácticas, disciplinas, teorías, pensamientos, construcciones sociales una articulación comprometida.
Frente al estallido de lo social, políticas de mercado y globalización, nace un consumidor desatado, que busca  nuevas experiencias emocionales, de inmediatez y de comunicación.

García Canclini, plantea a la globalización como un proceso que se fue desarrollando a partir del siglo XX. Hace mención, además, de dos procesos previos a la globalización, internacionalización y transnacionalización, que son las bases para su posterior desarrollo.
La internacionalización de la economía y la cultura se inicia con las navegaciones transoceánicas, la apertura comercial de las sociedades europeas y la consiguiente colonización. La tecnología produjo la posibilidad de la apertura y colonización. Bienes llevados de países productores a países centrales.

La transnacionalización es un proceso que se va formando a través de la internalización de la economía y la cultura.

De esta forma, Canclini remarca la importancia de las innovaciones tecnológicas, la economía mundial, flujos turísticos y migratorios, el desarrollo de los transportes, etc. Sin esto la globalización no habría sido posible.

Para este autor la globalización es el resultado de múltiples movimientos, procesos de homogeneización y a la vez fraccionamiento que reordenan las diferencias y desigualdades sin suprimirlas.

El autor plantea unas metáforas para dar cuenta de la globalización, en el siguiente trabajo expondremos una de ellas, la cual nos pareció pertinente para explicar el tema de las redes sociales.

La metáfora es la siguiente: 36 banderas de diferentes países, hechas con cajas de plástico de arena coloreada. Las banderas están conectadas por tubos, por los cuales pasan hormigas que van corroyéndolas y confundiéndolas.

La metáfora sugiere que las migraciones masivas y la globalización convertirían el mundo actual en un sistema de flujos e interactividad donde se integrarían las diferencias entre las naciones y se globalizarían las relaciones sociales tal como sucede en Facebook.

Nos encontramos en una era que debiéramos denominar “hipermoderna”. Podemos caracterizar a esta época por el hiperconsumo, el cual empuja al sujeto a consumir para su satisfacción personal inmediata y de esta forma establecerse una sociedad de consumo, donde se es lo que se tiene. La sociedad hiperconsumista, en la que hoy estamos inmersos, hace y define a los bienes los cuales están orientados hacia las personas, para lo cual estos bienes son más emocionales , interesantes y donde pareciera que son los unicos capaces de brindar una satisfacción subjetiva y personal. Estos aprovechan a la disposición del hombre de hoy, inserto en la sociedad del hiperconsumo a vivir nuevas experiencias de consumo y buscar aquellas acciones donde el consumo pueda convertirse en una vivencia, tal es el caso de los deportes, moda, y la tecnologia, donde la informatica esta tambien al servicio del consumo. El proceso de personalización promueve la realización personal y el respeto al hecho de ser uno mismo, a disfrutar de la libertad y el placer de vivir instalado en lo cotidiano y en la búsqueda de lo inmediato que intensifica el presente.

Siguiendo lo mencionado anteriormente podemos citar al autor Ignacio Lewkowicz, quien hace referencia a dos transformaciones simultáneas que se dieron en la Argentina: el Estado Nación pasa a ser Estado técnico- administrativo; y los ciudadanos se convierten en consumidores. El único soporte subjetivo del Estado ya no es el ciudadano. Aparece ahora el consumidor y llegó para quedarse dice Lewkowicz.

Para ubicar estas dos transformaciones, utiliza la reforma constituyente de 1994, donde en el artículo 42 aparece por primera vez la categoría del consumidor.

El estado-nación tenía como funciones principales la representación de los ciudadanos y garantizar los derechos de los mismos. Estos, a la vez, sentían como sostén y fuente de protección a la “Mega-institución”, el Estado. El estado técnico-administrativo en cambio se caracteriza por autorreproducirse, y se legitima cuando funciona correctamente, en garantizar su eficacia en el momento que opera. En la actualidad, las fronteras de cada nación fueron desbordadas por el mercado y las decisiones económicas traspasan las naciones.

Este tipo de Estado se apoya sobre el consumidor. En este caso, lo económico determina en primera instancia. Para este autor, “la regulación operativa eficaz es la gestión económica que satisface los requerimientos instantáneos del consumidor- y no de todos los hombres”[1]

A nivel imaginario el estado no funciona, no está, está divorciado en el sentido que hay una pérdida de ese imaginario del estado como sosten de legitimidad.

Varía el concepto práctico de LAZO. La relación social ya no se establece entre ciudadanos que comparten una historia, sino entre consumidores que intercambian productos.

Ciudadano pasa a tener valor de CONSUMIDOR. La figura del consumidor sustituye a la del ciudadano. La ley fundamentada en un pueblo de ciudadanos soberanos ya es ficticia. Emerge una ley fundada en otra ficción, en la cual el consumidor aparece como nueva fuente de razón y justicia. La soberanía ya no emana del pueblo sino de la gente. La gente ya no son los ciudadanos, sino los consumidores.

 

Es por lo mencionado anteriormente que surge la necesidad de explorar los cambios que fueron atravesándonos en los últimos tiempos, en relación al sujeto como tal, tanto en su implicancia individual como social, en su entorno, en sus relaciones sociales, así como las implicaciones que de ello se han derivado.

El ser humano no puede ser pensado fuera del orden social, ni independientemente de él. Este orden social es producto de la interacción humana, de las relaciones interpersonales.

Ante el continuo proceso de avance de las TICS, (Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) las mismas posibilitan la multiplicidad de relaciones entre diferentes personas e instituciones.

La explosión de las tecnologías de la información y las respectivas transformaciones que esto conlleva, se han producido en un período bastante breve. Es por esto que el individuo hipermoderno afronta un futuro incierto.

Lewkowicz plantea que en esta modernidad tardía, el mundo parece desordenarse. Ya no tiene el mismo sentido, ni la misma eficacia organizarse pensando en un orden del mundo duradero o estable. Aflora un tipo de pensamiento que deja de ser estructural, sistemático, para determinarse como estratégico, situacional y oportunista, determinado para pensar y operar en el instante, que no está destinado a durar, sino a obtener la mayor eficacia en el instante actual.

Kenneth J. Gergen, profesor americano de Psicología, en su libro “El Yo Saturado. Dilemas De Identidad En El Mundo Contemporáneo”, plantea que la aparición de nuevas tecnologías, denominadas de alto nivel, (Internet, teléfonos móviles, etc.) han convertido la vida moderna en un mar turbulento de relaciones sociales, en la que rostros y voces nuevas aparecen por doquier. A modo de ejemplo citamos a Gergen: “Por obra de las tecnologías de este siglo, aumentan continuamente la cantidad y variedad de las relaciones que entablamos, la frecuencia potencial de nuestros contactos humanos, la intensidad expresada en dichas relaciones y su duración. Y cuando este aumento se torna extremo, llegamos a un estado de saturación social”. Asimismo, él propone el concepto de “Saturación del Yo”, el cual hace referencia al efecto psicosocial que tiene el progreso tecnológico en la vida actual. El Yo se ve inmerso en una multiplicidad de relaciones, que otorgan infinitas posibilidades de comunicación, de contactos.

En la sociedad actual, nada ni nadie resulta hoy ajeno a Internet. El presente digital nos expone a una de las mayores revoluciones de las relaciones interpersonales. Las redes sociales en Internet han ganado su lugar de una manera acelerada.

Si tomamos al ejemplo de Facebook, esta red social se autoincluye en la cumbre de la sociedad de consumo y la tecnología. Cuenta con más de 250 millones de usuarios.

Fue creado originalmente para estudiantes universitarios, pero ha sido abierto para cualquier persona que cuente con una cuenta de correo electrónico. 

En los últimos tiempos Facebook ha sido motivo de todo tipo de comentarios y especulaciones. Se especula acerca de la pérdida de privacidad que supone la exposición, sin filtro, sin recaudos, ni pudor alguno, ya sea de fotos, imágenes e información referidas a personas que ni siquiera han sido consultadas para ser incluidas, creándose así un banco de datos cuya dimensión y alcance podríamos decir que en cierta medida supera ampliamente el siniestro panóptico de Jeremmy Bentham.

Frecuentemente tenemos la sensación de que aquellas cosas que deberían ser privadas, se exponen con todo desparpajo en los espacios públicos: desde la opinión que un señor tiene de una señorita de la noche anterior, hasta las increíbles confesiones sobre adulterios, crímenes, fantasías, etc.

Lo íntimo queda en el mismo nivel que lo público, esto reforma las regulaciones del orden social.

Con el advenimiento de estas nuevas tecnologias de socializacion, y de los grupos y redes sociales “virtuales” la mayoría de los espacios públicos son tratados como “áreas de paso, no de permanencia”, creemos que este fenómeno se ha ido incrementando en los ultimos años y esto significa que el espacio público se ha transformado en un derivado del movimiento, un lugar que esta de paso, donde al parecer los seres humanos necesitan mantener cierta distancia con respecto a la observación íntima de los demás. 

La renuncia que supone someterse a la vigilancia de un Otro hegemónico, que pauta las reglas de comunicación en el ciberespacio, implica reducir buena cuota del carácter imprevisible del vínculo humano en los cánones imaginarios de una satisfacción inmediata.

Empezamos pensando a Facebook como la recreación de la profecía del panóptico de Bentham o Foucault, el cual describe el aparato de vigilancia destinado a controlar la vida y obra de las personas. Sin embargo, la volátil realidad de nuestros días hace válida la posibilidad de considerar otra manera de encarar el tema. En efecto, la fluidez que imprime el ciberespacio ha hecho que sólo es mirado quien interesa, de lo contrario simplemente no existís, eso llevaría al deseo de estar en facebook dado que a menos que el perfil sea creado, uno quedaría excluido de un mundo social. Nadie te vigila. Estás conectado o no estás. Dicho en palabras de Zygmunt Bauman,  permite que muchos, capturados por la seducción, consagren como modelos a unos pocos simuladores de privacidad. En resumen, sería como si la amenaza de exclusión nos hubiera inducido a una renuncia subjetiva.

 

 

EL GRAN PANOPTICO DIGITAL: Facebook , “Tú no me ves desde donde yo te miro”

 

La Modernidad se ubica temporalmente entre la segunda mitad del siglo XVIII hasta bien entrado el siglo XX, es la transformación de la sociedad preindustrial, rural tradicional a la sociedad industrial y urbana moderna.

Las sociedades disciplinarias características de este período, instituyeron una forma de subjetivación particular: el individuo. Un individuo libre y autónomo, que habla, vive, produce y consume.

Esta nueva forma de subjetivación que toma al individuo como eje, hace que se instituya un pensamiento sobre el sujeto, que el mundo se divida en sujetos.

En este momento socio-histórico, los problemas de la población acosaban a los hombres y a las mujeres. Era una población que aumentaba, llena de tensiones y cambios. Todo poder evita el caos, el desorden, por lo que el poder disciplinario propio de la época, se basará en que es más efectivo vigilar a los sujetos que castigarlos. El nacimiento de la disciplina, del arte del cuerpo, forma un vínculo que, en el mismo mecanismo, lo hace tanto más obediente cuanto más útil, y al revés. La disciplina fabrica así cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos dóciles. La disciplina aumenta las fuerzas del cuerpo (en términos de utilidad) y disminuye esas fuerzas (en términos políticos de obediencia). Es más económico educar, domesticar, normalizar al individuo antes de que cometa la “infracción” que castigarlo luego, ya que sería más productivo. Sería un sujeto más en condiciones de producir, un sujeto más que cumpliría con el contrato y de esta forma también se ahorraría los gastos del castigo. Esto responde también a una demanda económica, ya que se está en el capitalismo y lo que se busca es producir, ahorrar costos. Por lo tanto, esta época se caracteriza por la utilización de medidas de individuación, que permitan vigilar a los sujetos y a la vez hacer dóciles y útiles sus cuerpos. Pero para poder implementar estas medidas es necesario el conocimiento sobre el ser humano.

Así la función principal del poder disciplinario es la de enderezar conductas, fabricar individuos, generar categorías colectivas, masificar a la vez que individualizar.

Michael Foucault en “Vigilar y Castigar”[2], sostiene que el Panóptico de Bentham es la figura arquitectónica que representa a este tipo de poder: se trata de una construcción circular dividida en celdas, donde en el centro se ubica una torre. En ésta, se encuentra un vigilante y en cada celda se puede encerrar a un loco, enfermo, obrero, condenado o estudiante. De esta forma, quien se encuentra en la torre tiene constantemente la visión de quienes están en las celdas, pero estos no pueden saber si hay o no alguien en dicha torre, por lo que se sienten constantemente vigilados. Son vistos, pero no ven. Esta es la garantía del orden. Así el vigilante, puede ver una masa de sujetos, ya que puede ver a todos al mismo tiempo, pero a la vez puede individualizarlos, ya que están separados por celdas, categorizados colectivamente pero factibles de ser individualizados. Podria plantearse (metaforizando las conceptualizaciones de Foucault) que cada cibernauta puede tomar posición en su propia torre virtual y de esta forma tiene la posibilidad de ver a todos los que esten encerrados/atrapados en sus celdas de facebook sin ser visto. Asi quedaria planteada la idea de una suerte de “Gran Panoptico Virtual” en donde “Tu no me ves desde donde yo te miro”.

El hecho de que el sujeto se sepa visibilizado permanentemente garantiza que el poder funcione de forma automática, ya que el individuo reproduce las coacciones del poder por su propia cuenta. Por lo tanto este último puede disminuir su peso físico, no necesitar de la fuerza.

Dicho autor, también plantea que la inspección jerárquica, la sanción normalizadora y su combinación con el examen, son los instrumentos que garantizan el éxito del poder disciplinario.

El examen convierte a cada sujeto en un caso e implica dos operaciones fundamentales: la vigilancia jerárquica y la sanción normalizadora. Permite confeccionar registros de los alumnos por lo que constituye al individuo como descriptible, analizable para mantenerlo en sus rasgos propios, en sus capacidades o aptitudes; se lo puede juzgar, medir, comparar a otros y esto en su individualidad misma, se lo puede encauzar o corregir, normalizar, excluir, etc. Pero a la vez crea un sistema comparativo que facilita la medida de fenómenos globales, la descripción de grupos, el estudio de las diferencias entre los individuos y su distribución en la población.

Este tipo de poder crea “cuerpos dóciles”, es decir, cuerpos capaces de ser manipulados, controlados, adiestrados en función de la finalidad que se desee lograr, se busca la obtención de su máximo rendimiento. Cuerpos que son educados, domesticados para que vivan dentro de la sociedad de manera correcta, cumpliendo con el contrato social.

De esta forma podemos ver como la constitución de cuerpos dóciles, factibles de ser manipulados para lograr de ellos un mayor rendimiento y para adaptarlos a un modelo considerado como el normal, implica estrategias que hacen que el sujeto pueda ser individualizado para poder así vigilarlo y controlar que cumpla con las normas establecidas.

A partir de la década del 50′ comienzan a producirse cambios en lo político, económico, social, las instituciones, la familia y el Estado. Es el paso de las sociedades disciplinarias a las sociedades de control. El sujeto de este momento es un sujeto adaptable a los nuevos modos que requiere el trabajo, el mercado. Se busca una modulación, un moldeado que pueda cambiar a cada instante.

Las fábricas son sustituidas por las empresas; nuevas protagonistas del mercado, en éstas se intenta imponer una modulación de los salarios, estos deben estar en concordancia con los méritos de los empleados.

El tiempo se subjetiviza y esto pasa a las empresas, en donde ya no existen horarios fijos de entrada y salida, sino que solamente se controla que el empleado cumpla con determinada cantidad de horas de trabajo. 

Ya no se trata de un capitalismo de producción sino de productos, lo que pretende vender son servicios. Esta nueva forma de desarrollo del capitalismo esta posibilitada por las nuevas tecnologías, las formas de automatización que se dieron en la industria pasan al sector administrativo. Esto lleva a una descentralización, ya no hay grandes unidades de producción sino que tienden a estar integradas a una red y conectadas al mercado mundial.

Los servicios deben adaptarse a las demandas del mercado, las empresas deben estar atentas a los caprichos de este último y responder con rapidez a las demandas que están segmentadas en sectores como la edad y el género, por eso el mercado requiere de organizaciones flexibles que den una rápida respuesta.

Sin embargo, y este es el punto crucial, consideramos que a pesar de los estudios de mercado hechos por compañías y consultores en marketing, pensamos a éste como una opción más para que aquel que se encuentra frente a este mundo de oportunidades virtuales no necesariamente accede al flujo de información presente en la red. En tanto Facebook es una red social virtual, también es un campo atravesado por diversas posibilidades que no siempre se encuentran en relación directa con los vínculos sociales. Los integrantes de Facebook reciben demandas de otros, promociones, propagandas, etc. pero a pesar de esto, el sujeto de hoy que utiliza Facebook, el sujeto de mercado elije el tipo de información que privilegia para sí. Esta es su posibilidad de elegir y su libertad, a pesar de estar inmerso en un contexto limitado, pero esto no sería de ninguna manera diferente a otro tipo de ámbitos. Cabe aquí preguntarse entonces si el hecho del acto presencial genera algo de un orden diferente al virtual.

Podemos decir, desde la perspectiva de Narciso Benvenaste, que el ser humano de la era actual deja la posición de ser-individual de la modernidad para convertirse, a través del mercado, en un sujeto de consumo, en un sujeto de mercado. Si consideramos esto como un hecho importante en la psicología del sujeto de consumo, podríamos pensar la tendencia al placer inmediatista en todo sentido. Traducido esto en términos del espacio virtual, la red Facebook, de relaciones sociales virtuales, permitiría obtener y satisfacer las demandas de la persona que mantiene un perfil en esta red social. Ejemplificando, el sujeto obtiene respuestas a sus demandas y al mismo tiempo recibe demandas en un tiempo real acelerado y eso le permitiría seguir demandando más o recibiendo más pedidos.

Lo que se busca es comprender las razones de las conductas, interrogar los motivos del accionar de los sujetos más que castigar o sancionar. Así, desaparece el jefe que impone temor, ya no se lo denomina más de esa manera sino que ahora se lo llama “coordinador”, debe ser una persona capaz de escuchar, comprender, manifestar que se está con el equipo, debe poder promover el contacto humano, las relaciones interpersonales.

Mauricio Lazzarato[4], explica que para Foucault la biopolítica, estrategia de las sociedades de seguridad, es una práctica del gobierno de las conductas ya que busca dirigir las conductas de los demás y a la vez gobernarse a sí mismo. Así estas técnicas de las sociedades de control actúan sobre la acción del individuo y no directamente sobre éste como lo hacían las disciplinarias. La acción tiene su fuente en el medio, por lo que habrá una intervención en este ya que no se busca intervenir en el juego mismo, sino en sus reglas. Así “la seguridad actúa a través de la moneda, la comunicación, el consumo, etcétera, sobre el “soporte” y el “elemento de circulación” de la acción, en lugar de actuar sólo a través del adiestramiento directo del cuerpo (disciplinas)”[5]. Se verá que esta es una sociedad consumista.

Los dispositivos de seguridad trabajarán sobre el medio, medio en el cual se podrán dar una serie de acontecimientos posibles, y afectarán a la población. Así el gobierno llevará a cabo intervenciones políticas y económicas que modificarán los acontecimientos, el medio, y en base a estas modificaciones se actuará sobre la especie humana, ya que ésta adaptará sus conductas partiendo de los acontecimientos. Por lo tanto, la biopolítica es una técnica que se dirige al medio y ya no pretende imponer reglas sino conocer, comprender las conductas de la población, los individuos serán el instrumento para lograr algo en éste. Se intentará aprehender la realidad en su naturaleza, dejar que se desarrolle, siga su curso respondiendo a sus propias leyes, principios y mecanismos; y de utilizarla como punto de apoyo, hacerla actuar, regularla. Esto se podría ver reflejado en el mercado que, como se mencionó líneas arriba, requiere que las empresas estén atentas a los caprichos de este, a su naturaleza, para poder responder en forma rápida. Y así, a través del mercado y las ofertas de productos se controlará a los sujetos, estos pensarán que consumen porque tiene el deseo de hacerlo, un deseo que nace de ellos, cuando en realidad este deseo es provocado por el mercado.

Este tipo de poder piensa en lo que los individuos quieren hacer, lo que les interesa hacer, en su naturaleza y no ya en lo que hay que corregir en ellos.

Se intenta controlar partiendo de la realidad de las cosas, las biopolíticas encargadas de respetar la naturaleza de la realidad y ya no imponer reglas que deben cumplir los seres humanos crea un discurso de autoridad que establece comportamientos dentro de la sociedad. Así, esta sociedad de control es más flexible, se preocupa por las satisfacciones personales, el estar a gusto con uno mismo. Ya no importa tanto la moral, el cumplir con las reglas, sino que ese lugar de importancia lo pasa a ocupar la realización personal. Hay una nueva idea de individuo libre, donde se impone a las obligaciones las elecciones personales Así, según afirma Deleuze[6], el marketing pasa a ser el instrumento de control, ya que es una sociedad consumista debido a que lo que se busca es satisfacer las necesidades personales. Se construye un sujeto egoísta, el consumo es el nuevo modo de disciplinamiento social, aún para los que no pueden consumir[7], ya que lo hacen como espectadores; consumen modelos, lo que vende la televisión, la radio y demás medios de comunicación, esto les da la sensación de participar. Se pasa así de un sujeto que luchaba por los derechos civiles a un sujeto consumidor, no sólo de bienes sino también de servicios.

Los sujetos están abocados a la realización de ellos mismos. Se constituye una sociedad que le quita valor a la identidad de un nosotros, confiriéndole más valor a la identidad como yo.

Como afirma Ana Fernández[8], esto va de la mano de una psicologización de lo social: la naturalización de que los fenómenos sociales e institucionales pueden ser explicados de manera psicológica, así se reducen los investimentos de lo público aumentándose los de la vida privada. Se privilegia lo personal, lo íntimo, lo que se corresponde con la concepción de un sujeto consumidor y egoísta. De esta manera, el poder de controlar estará basado en el estudio de las conductas, estas se estudian para poder comprender las motivaciones del sujeto y así saber qué producir para que este consuma. El sujeto cree que consume por propia iniciativa, por propia voluntad, sin ser consciente de que esa es una forma de control.

De esta manera las sociedades de control, a través de las técnicas de biopolítica, ya no intentan imponer reglas para controlar, sino que disciplinan a través de las conductas de los sujetos respetando la naturaleza de estas, sujetos que son utilizados como instrumentos para accionar sobre la población. Así, se está ante una psicologización de lo social, ya que para poder controlar mediante las conductas es necesario conocer los principios de estas, por lo que se aumentan los investimentos de la vida privada.

Aquí es donde creemos entra en juego Facebook, que ofrece la posibilidad de mostrar al mundo lo que uno quiere, lo que a uno le gusta. Permite que se conozca la naturaleza humana sin necesidad de ejercer una vigilancia sobre los cuerpos, sin esa disciplina de la Modernidad que se reflejaba en el Panóptico de Bentham. Los sujetos muestran su naturaleza espontáneamente, se hacen visibles.

Podemos pensar que los poderes políticos y económicos, los grupos de poder, temen a la red y temen porque abre nuevas posibilidades sociales al margen de los hilos conductores de la sociedad. Abre nuevas posibilidades de subjetivacion, de “revolución”, de caos. Surgirá de este modo, el control social y lo llevarán a cabo aún sabiendo que para conseguirlo tendrán que recortar los derechos y libertades más fundamentales. Pensamos a estos derechos y libertades como la libertad de expresión e información, la libertad de comunicación con otras personas y el intercambio de información con las mismas.

Sin embargo y a pesar de lo expuesto anteriormente, podemos también aseverar que en las redes sociales circula una cantidad infinita de información pero esto no significa que la persona que tiene acceso a ella se interese específicamente con una búsqueda de información que podríamos llamar política. Las sociedades de consumo, la sociedad actual nos permitiría elegir el tipo de información a la cual cada sujeto accede, mas no por eso significa que se acceda. Es un hecho imposible de eludir la apatía política, el desinterés por las informaciones con sesgo político, la participación activa en la formación del estado de derecho. Esto se da por varias razones que exceden los límites de este trabajo pero es menester aclarar que esta misma apatía acontece en nuestra sociedad de la misma manera que coexiste en Facebook.

Jose F. Alcántara, investigador del Laboratorio Láser de la Universidad de Málaga, autor del libro ” La sociedad de control“, habla sobre las implicaciones que la tecnología tiene en relación con la libertad y con el control social. Va a plantear que la tecnología se utiliza para controlar a la ciudadanía. Y se utiliza, a su vez, para otras cosas muy provechosas. Lo que habría que conseguir es que tomemos conciencia de esos usos nocivos, porque sólo así conseguiremos limitarlos, y limitar los usos no es un problema técnico, sino legal. Esta idea nos remite a teorias conspirativas que suelen proliferar en la sociedad cuando surgen fenomenos de esta magnitud que no se pueden explicar, pero deberíamos ser más objetivos y dejar de lado estas ideas que resultan tentadoras. Si la tecnologia se utiliza para controlar a la poblacion y tiene por lo tanto una connotacion nociva, hace necesario pensar que existe alguien detrás del fenómeno y que este ha alcanzado tal magnitud con fines que han sido planeados. Pero lo correcto sería pensar que la tecnología forma parte de la sociedad actual, y que si en la Modernidad  el orden se establecía en la población a través de la disciplina y los elementos que esta utilizaba (panoptico), en la actualidad podría pensarse que la tecnología facilita el ordenamiento de la sociedad y por lo tanto es una característica de esta época. Esto no  implica que exista alguien detrás del telón moviendo los hilos de las marionetas.
Donde la población podía perderse en el anonimato, el imparable avance de las redes sociales en internet, en nuestro caso Facebook, hace posible saber todo acerca de las comunidades, acerca de las comunicaciones entre las personas, así como conocer sus gustos, preferencias, hobbies, grupos de pertenencia, de referencia. Centralizando toda información deseable. Toda esa “vigilancia” tiene, seamos conscientes o no, un efecto. Nos encontramos inmersos en espacios controlados. Si consideramos en términos de la psicología del sujeto de consumo, del sujeto de mercado, el tipo de propaganda que se realiza en el ámbito virtual es también propaganda dirigida en donde se ha puesto una marca, un target particular para el sujeto. Es decir que este tipo de marketing virtual es posible porque hay un dispositivo que permite realizarlo y no hay políticas regulatorias desde el estado en este ámbito. Hasta inclusive podríamos pensar si esto es una forma de control realmente diferente a los casos de teléfonos pinchados. Asimismo, a nivel internacional, encontramos casos en donde a través de Facebook han encontrado a un hombre buscado en una playa del Caribe ( http://news.bbc.co.uk/go/em/fr/-/2/hi/video_and_audio/8306495.stm ). No hay suficiente legislación al respecto aún. Podemos encontrar algunos casos de jurisprudencia en ciertos países en los cuales se ha tomado a Facebook para emitir un fallo judicial pero aún así no se ha realizado en Argentina ninguna ley con respecto al espacio virtual. Inclusive si vamos aún más lejos, recién ahora se está discutiendo en el Congreso el fallo de una nueva Ley de Medios que reglamenta el espacio de las ondas de radiodifusión.

Quizás aquello que cada individuo define como público/privado es personal, individual y tiene un sentido particular para cada uno, pero podemos aseverar que para la ley argentina esa diferenciación en una red social como Facebook no está aún delimitada. No hay jurisprudencia realizada al respecto. Esto quiere decir que lo que se muestra en ese sitio puede llegar a ser utilizado ante la ley, ante el gobierno actual, y dejar de ser estrictamente privado para pasar al ámbito de la esfera pública. No estamos más o menos controlados de lo que estaríamos en un ámbito real (por oposición al virtual). La amenaza de control es tanto real como virtual, pero también es responsabilidad de los ciudadanos y ciudadanas, de ese estado de derecho, de mantenerse activo/a frente a la formación de una sociedad justa y en la que se respeten los valores democráticos.

Si tomamos en cuenta lo mencionado anteriormente por Lewkowicz en relación al estado como sostenedor de una legitimidad, la falta del sostén dificultará la producción de leyes y su respectiva aplicación para poder legitimar a las mismas.

 

 

 

ÍNTIMO, PRIVADO, PÚBLICO

Habría en la actualidad algo del orden del exhibicionismo explícito. Se exhibe por la necesidad de reconocimiento. Cada uno sabría que lo observan por eso es explícito. En las redes sociales las personas muestran lo que hacen, lo que tienen o lo que son o lo que están haciendo. Hay una percepción variable de lo que es privado o público en función de una cultura en particular, de las conceptualizaciones, de las formas de entenderlas y de las representaciones sociales que se instituyen en determinado momento y contexto.

Mucho se ha hablado de la intimidad del ser humano y de su derecho a la vida privada y sobre el alcance de la vida pública. 

Pensamos la Intimidad como lo propio, zona que nadie puede entrar, en la cual el Estado no interviene. Como conjunto de características biológicas, éticas, psicológicas, culturales, biográficas de una persona, forma parte de su vivencia o conciencia.

Como mencionamos anteriormente, la intimidad es la esfera más profunda, propia y más reservada de la personalidad del ser humano.

La privacidad, es entendida como el derecho de todo ser humano a disponer de un ambiente geo-social donde ciertos aspectos de su intimidad puede ser preservados para sí, sin que haya intrusiones impuestas por otros en ese ámbito propio del individuo.

En términos jurídicos se identifica con el concepto de vida privada, como el conjunto de actos, situaciones y circunstancias que por su carácter personalísimo no están expuestos a la curiosidad y a la divulgación.

El derecho a la intimidad está reconocido por el artículo 12 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el artículo 17 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el artículo 11 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Lo privado no es, en principio, objeto de información y comunicación pública. La regla general es la exclusión de la información privada de la esfera pública. Pero precisamente esto empieza a modificarse en las redes sociales.

La necesaria separación entre la esfera pública y la esfera privada se complica o aparece de forma más difusa.

Planteamos distintas esferas, las cuales denominaremos: Esferas Íntima, Esfera Privada, Esfera Social o Pública.

Cuando nos referimos a lo personal, a lo muy protegido, lo ubicamos en la Esferas íntima, siendo sólo propiedad de quienes producen un acto. Desde la pared externa de la intimidad se extiende lo privado y lo público.

Lo privado corresponde a aquellas cosas que quedan para un grupo de elegidos (familia, amigos, trabajo). La vida privada constituye una esfera reducida y delimitable, a diferencia de la vida pública, constituida por todo lo que queda fuera de aquélla. La esfera privada permitió la separación del ser humano respecto al grupo, el paso de la comunidad a la sociedad y, en consecuencia, el reconocimiento de la individualidad.

La Esfera Social o Pública se refiere a todo lo que ocurre y se desarrolla en ambientes a los que todo el mundo tiene acceso.
Entonces, si tomamos en cuenta estas definiciones y consideramos a las redes sociales como pertenecientes a la esfera pública y a su vez consideramos el hecho que alli las personas exponen (o publican -hacen público) cuestiones de su propia vida privada o de su intimidad, podriamos plantear que esos tres planos o esferas se entrecruzan, se mezclan, se enredan, los límites de los mismos comienzan a desdibujarse.

Es aquí donde entran en juego las tecnologías, tanto por la facilidad para hacer público los comentarios como para potenciar su llegada a miles de personas.

En las redes sociales, en nuestro caso Facebook, esto lo vemos potenciado, porque cada error público se encuentra expuesto a mucha más gente que la que participa de una reunión pública. Cualquier persona puede tener acceso a datos íntimos o privados.

Pero si todos tuviéramos en cuenta los tres planos, las tres esferas al momento de usar la tecnología, tendríamos menos confusiones. Por ejemplo, si tuviese un diálogo privado o íntimo con mi pareja a través de redes sociales, estoy ofreciendo a todos la posibilidad a que opinen sobre el tema. Sin embargo, al usar Facebook, poco tardan sus participantes en darse cuenta de que todo lo que se escribe allí es inmeditamente publicado y compartido con los demas usuarios. Cualquier usuario de facebook puede abstenerce de participar en este espacio al notar que se hace pública su intimidad. Sin embargo, todo lo contrario a lo esperable por sentido común, esto parece incentivar a los usuarios a mostrarse y a exponerse aun más. Comenzaremos a sospechar entonces que hay algo del orden de cierta “intencionalidad mostrativa” en las personas que participan en estas redes sociales.

Cabe preguntarse entonces: ¿La intimidad se destruye en tanto y en cuanto es conocida por otros?

La intimidad es algo tan singular que solamente se da en el ser humano: referida a su mundo interior, la intimidad sólo puede existir en la medida en que el individuo es consciente de ella y comprende su sentido.

Para dar cuenta del carácter meramente humano de la intimidad, citaremos a Ortega y Gasset: “El hombre sería, según esto -y en varios sentidos del vocablo-, un animal fantástico. Esta riqueza interna, ajena a los demás animales, dio a la convivencia y al tipo de comunicación que entre éstos existe un carácter totalmente nuevo, porque no se trató ya sólo del envío y recepción de señales útiles referentes a la situación en su contorno, sino de manifestar la intimidad…” (J. Ortega y Gasset, “El hombre y la gente”, en Obras completas, Tomo VII (Madrid: 1964), p. 253.).

Ortega y Gasset pensaba que el mundo es la total exterioridad, el absoluto fuera, que no vislumbra ningún fuera más allá de él. El único fuera de ese fuera que cabe es un intus, un dentro, la intimidad del ser humano.

El imparable progreso alcanzado por la tecnología ha aumentado los riesgos cotidianos de la intimidad, colocándonos a todos en una situación de vulnerabilidad e indefensión. Joaquín A. Peñalosa, sociologó mexicano, expone que “…el chisme ahora radica en aparatos, bocinas, grabadoras y cables eléctricos, con lo que la intimidad del hombre, invulnerable hasta hace poco, hoy es un campo abierto al fácil embate de la curiosidad y la frivolidad de quien quiera.” (Joaquín Antonio Peñalosa, “Cada quien su Watergate”, Minicharlas para amar la vida, Ed. Paulinas, México, 1987, p. 20).

Con el auge de las TICS, han proliferado una gran variedad de redes sociales, que almacenan toda clase de información sobre los individuos, en la que muchas veces el “afectado” no está enterado. Muestran sus historias, fotografías, en las cuales quedan “etiquetados”, suben vídeos, detallan sus aficiones.

Todos los datos pertenecientes a una persona, pueden estar al alcance de miradas indiscretas de cualquiera. De esta forma, surge un nuevo riesgo desconocido hasta el momento, el de los ataques a la vida privada y la pérdida de la intimidad. En épocas anteriores, el uso de la información que se tenía acerca de las personas no ofrecía ningún tipo de conflictos (aparente).

Hasta la introducción del mundo digital en la vida cotidiana, la intimidad parecía tener un espacio claro y preciso.

Decir que algo era íntimo, decir que era privado, decir que era secreto, eran todos recursos del lenguaje para aludir a aquello interior que debía quedar oculto a la mirada de los otros. Se solían escribir diarios íntimos donde la interioridad psíquica se construía en la trama de un relato de lo personal, de los más secretos sueños, deseos, fantasías o de las cotidianeidades.

Antes íntimo, privado, secreto, interior, eran términos básicamente intercambiables cuando se aludía a aquello más oculto. Pero desde la incorporación de la tecnología digital en el ámbito de la vida cotidiana y de los nuevos formatos en la TV, reality shows, estos términos deberán ser redefinidos. Más aun, desde que se exhiben los “secretos” del cuerpo, de los vínculos, de las relaciones interpersonales diarias en Internet, esos términos exigen precisiones. Es en este siglo, al son de la informática, que estos conceptos han perdido toda significación al quedar vaciados de referencia y en el cual como psicólogos, como agentes de cambio, nos vemos obligados a repensar estas nociones. Esto no se logrará sin una comprometida y profunda discusión.

Los cambios en los modos sociales de categorizar, lo público/privado/intimidad pueden poner en duda su estructural función. Es por esto, que proponemos poner en debate cuestiones que nos parecen centrales para un acercamiento al problema de la subjetividad.

Apenas uno entra a Facebook, la página de inicio, recibe a uno con la frase: “Facebook te ayuda a comunicarte y compartir tu vida con las personas que conoces”. Esto nos invita a un espacio en el cual la propia vida se entrelaza y se “completa” con la vida de los demás. Desde el primer momento todo usuario debe considerarse advertido sobre cual es la razón de ser de este sitio: “COMPARTIR TU VIDA” lo único que no advierte son los límites de lo que se compartirá.

El atractivo reside en ser mirado, pertenecer, circular, ser encontrado y a veces sorprendido, y seguramente lo importante es mostrarse, sin importar qué mostremos. El pensador inglés J. Benthan, en el siglo XVIII apuntaba que la conciencia de ser observado condiciona nuestras acciones. Cabe la pregunta, si en la actualidad esto también se da.

En las redes sociales uno se encuentra permanentemente expuesto a la mirada y al juicio (o prejuicio) de conocidos y extraños.  Mostrar algo de lo propio no creemos que sea el problema. La cuestión discutible, que podría plantearse, se trataría, como siempre, del exceso, o en que ese mostrarse se convierta en fuente y razón única del intercambio interpersonal.

¿Qué está pasando para que la intimidad haya dejado de ser ese valor tan preciado de los siglos XIX y XX? Lo que ha sucedido es que ha cambiado la forma en que nos construimos como sujetos, la forma en que nos definimos. Lo introspectivo está debilitado. Cada vez nos definimos más a través de lo que podemos mostrar y que los otros ven. La intimidad es tan importante para definir lo que somos que hay que mostrarla. Eso confirma que existimos.

Las redes sociales son lugares que tiene una espacialidad virtual, y que sin embargo son capaces de hospedar todo. Tienen vocación de totalidad: entran todas las imágenes, todos los videos, todos los comentarios, todos los “amigos”.

Paula Sibilia, antropóloga argentina, autora de los libros “Cuerpo, subjetividad y tecnologías digitales” (FCE, 2005) y “La intimidad como espectáculo” (FCE, 2008), planteará que antes lo íntimo era secreto, ahora se lo hace público en Internet. Ella formulará que ahora, a la tiranía de la intimidad se le superpuso la tiranía de la visibilidad. La tiranía de la intimidad actual promueve cultivar la intimidad, pero en tanto sea visible, porque si no es visible tal vez no exista. De esta forma, los participantes de Facebook ocupan gran parte de su tiempo en la red para completar cuestionarios de indole sexual o de relaciones de objeto siendo conscientes de que esa información será públicada, no solo para sus amigos y allegados, sino para todo aquel que tenga tiempo de leerlo. Así es como todos toman conocimiento de la postura sexual favorita, o de la calificación numérica de los besos. Nuestra lógica es la de la sociedad del espectáculo: sólo existe lo que se ve. En consecuencia debo “mostrarme” para “ser” de lo contrario “no existo”.

En Facebook, la posibilidad de ver y ser visto prolongan la telaraña de vínculos,amplían la oportunidad presente y futura de conocer gente, unirse a grupos, luchar por causas en común. Volver al pasado, reencontrarse con antiguos lazos y re-generar nuevos vínculos es algo posible y atractivo. Todo vale, con tal de estar en “contacto” con gente, compartiendo hasta lo más íntimo, lo privado, que en este ámbito deja de serlo para ser totalmente público.

Lo que está en juego entonces es la mirada: el mirar al otro, el ser mirado, y el mirarse a uno mismo.

Más allá de las decisiones personales y los límites que se impongan, lo que queda claro es que las redes sociales como Facebook, apelan a este juego de miradas y deseos entre las personas. He aquí su atractivo y una de las posibles explicaciones de su éxito.

Erving Goffman es uno de los más importantes sociólogos del siglo xx, enunciará que el ser humano adquiere una identidad a través de su participación en la interacción social. Sostiene que confirmamos nuestra individualidad enfrentándonos a los demás. Además, considerará al individuo como una persona en el sentido clásico de la palabra, como portador de una máscara. Así como en la antigua Grecia, a los comediantes se los llamaba HYPOKRITÉS por que solían usar máscaras para representar en las obras personas que no eran, el individuo moderno es un actor dispuesto a encarnar diferentes personajes dependiendo de lo que requiera la situación. El individuo muestra en su vida corriente una máscara o fachada, para así crear una impresión convincente en los demás. Esto se puede ver reflejado en las redes sociales, en las cuales los individuos se encuentran realizando una ” puesta en escena” constantemente de su vida, publican aquellos aspectos propios que ellos desean mostrar construyendo así su personaje. De esta forma, las redes sociales estan plagadas de fotos de personas sacadas por ellas mismas desde arriba, a la distancia que les da su propio brazo, mostrando su mejor “mascara” con el fín de dar una buena impresión a sus otros semejantes. Lo característico de este fenómeno es que en las redes sociales hay un solo personaje, un solo perfil armado que se comparte con personas pertenecientes a los distintos ámbitos donde se desarrolla el sujeto (amistades, trabajo, estudio, familia), por lo tanto cabría preguntarse si este actor sigue estando dispuesto a encarnar diferentes personajes dependiendo de la situación.

 

 

CONCLUSIÓN


Ante la  metamorfosis de la cultura contemporánea, la red social, Facebook, se autoincluye en la cumbre de la postmodernidad y la tecnología.
La red que reivindican millones de usuarios, solo nos puede abrir en principio gran cantidad de preguntas, de interrogantes y  posibles conclusiones.
¿Es una red que “atrapa” la vida privada?, podemos apostar más fuerte todavía y preguntarnos ¿Qué ha cambiado para que los sujetos se animen ahora a la exposición desinhibida de logros, miserias, cuerpos e ideas, deseos, recuerdos y frustraciones, amigos/enemigos, de gustos, de nuestras extrañezas y aficiones?.
En relacion a lo expresado anteriormente podemos arribar a la conclusion que en realidad existe un patrón establecido en lo que se publica, las fotos, comentarios y situaciones se repiten  en cada usuario, todos hacen publico aspectos de su vida privada, pero los aspectos que se dan a conocer son los mismos que ofrecen los demás contactos. Pareciera que no hay nada nuevo, la vida privada de uno es igual a la vida privada del otro, todos parecen ser invitados a la misma fiesta, las poses se repiten con diferentes personajes.
Nos preguntamos si la gente en Facebook realmente publica algo de indole privado o todos publican lo mismo, es decir, pareciera que se hace publico lo privado, pero hasta que punto lo que se publica forma parte de la vida privada y/o íntima del sujeto? ¿Acaso todas las personas tienen la misma vida privada? Pareciera haber un standar en lo que se publica, lo que nos lleva a preguntarnos si realmente esa es la vida privada de las personas o es una puesta en escena del teatro de Facebook. O más aún, ¿uno puede conocer la vida privada de la otra persona mediante lo que el otro publica?.
En la pagina de inicio nos da la bienivenida la frase: 
“Facebook te ayuda a comunicarte y compartir tu vida con las personas que conoces”, finalizamos el recorrido de nuestro trabajo con la pregunta, ¿ cual es la vida que terminamos compartiendo?.

Según
todos los indicios desarrollados en el recorrido de este trabajo,
la realidad
refleja la creciente importancia 
de que como
psicólogos resultaría necesario  asistir de forma activa, con iniciativas,
a este mundo de las redes sociales, ofreciendo experiencias y conocimientos
concretos en lo que respecta a aspectos psicológicos y subjetivos.

De
las necesidades,
oportunidades y posibles intervenciones que se nos presentan como
emergentes,
se desprende la necesidad de un análisis del fenómeno de las redes
sociales, el
cual nos permitirá visualizar posibles cursos y campos  de acción. Será de máxima importancia  no solo “importar” soluciones ya
existentes
sino construir reflexiones,  pensar intervenciones que se dirijan a respaldar
y
amplificar recursos y conocimientos sobre estos temas.

Como pudimos
marcarlo a lo largo del trabajo, esta es un área  que se encuentra en continuo proceso de
cambio y modificaciones. Además, esto
requerirá de mediación, evaluación sistemática de los problemas, de las posibles
intervenciones y de los resultados, los cuales están en continuo devenir, en
movimiento, producto de la velocidad, de la inmediatez, característica de la
era en la que estamos inmersos.

Posicionándonos
en recuperar al sujeto como productor de nuevos sentidos y entendiendo que la
actualidad visibiliza fenómenos complejos, la irrupción y utilización masiva de
las redes sociales, ha supuesto un cambio cualitativo.

Es
probablemente aquí donde el psicólogo podrá realizar  las contribuciones más significativas.

La posibilidad de acceder y ser parte de redes sociales, como espacios de
intercambio de información y generación de relaciones de forma rápida ha revolucionado toda la sociedad. Se trata, sin duda, de nuevas
posibilidades, subjetividades, nuevas problemáticas que deben ser repensadas, reelaboradas por profesionales para
lograr comprender este fenómeno en crecimiento y el por qué de la popularidad que ganan a
gran velocidad las redes sociales en Internet.

 


REFERENCIAS:


[1]    Lewkowicz, I. (2004): “Pensar sin Estado. La subjetividad en la era de la fluidez”. Buenos Aires: Paidós. Pág. 33.

[2]    Foucault, M.: “Las disciplinas”, Ap. “Los cuerpos dóciles” en “Vigilar y Castigar”, Mexico, Siglo XXI, 1987.

[3]    Foucault, M.: “Las disciplinas”, Ap. “Los cuerpos dóciles” en Vigilar y Castigar, Mexico, Siglo XXI, 1987; cap.2, pág. 189.

[4]
Lazzarato, M.; “Entrevista a Mauricio Lazzarato. Gobierno del miedo e
insubdicnación”, “Los conceptos de vida y de vivo en las sociedades de
control”, en Política del acontecimiento, Buenos Aires, de. Tinta
Limón, 2006, Cap.2

[5]    Lazzarato,
M.; “Entrevista a Mauricio Lazzarato. Gobierno del miedo e
insubdicnación”, “Los conceptos de vida y de vivo en las sociedades de
control”, en Política del acontecimiento, Buenos Aires, de. Tinta
Limón, 2006, Cap.2
pag. 11

[6]    Deleuze, G.: “Post-scriptum, Sobre las Sociedades de Control” en Conversación, Valencia, Pre-textos, 1995, Cap.17

[7]    Lipovetsky, G.: “La era del vacío”, Barcelona, Anagrama, 1986.

[8]
Fernández, A.M.: “El niño y la tribu” en Fernández, A.M. y otros,
Instituciones Estalladas, Buenos Aires, Eudeba, 199, Cap. 11


 BIBLIOGRAFÍA:


  • Carlos Neri – Diana Fernández Zalazar; “Telarañas de conocimiento, Educando en tiempos de la Web 2.0″.
  • Gergen, K. J; “El yo saturado”, Paidós, Barcelona, 1992.
  • J. Ortega y Gasset, “El hombre y la gente”, en Obras completas, Tomo VII, Madrid: 1964, p. 84.
  • José María Desantes; “El derecho a la intimidad y a la vida privada y los medios de comunicación social”, 1991.
  • Jornada de trabajo “La noción de intimidad, un problema actual del psicoanálisis”,  01 de Septiembre de 2009.
  • Zygmunt Bauman, En busca de la política, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 2001.
  • Lewkowicz, I. (2004): “Pensar sin Estado. La subjetividad en la era de la fluidez”. Buenos Aires: Paidós. Pág. 33.
  • Foucault, M.: “Las disciplinas”, Ap. “Los cuerpos dóciles” en “Vigilar y Castigar”, Mexico, Siglo XXI, 1987.
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    control”, en Política del acontecimiento, Buenos Aires, de. Tinta
    Limón, 2006, Cap.2
  • Lazzarato,
    M.; “Entrevista a Mauricio Lazzarato. Gobierno del miedo e
    insubdicnación”, “Los conceptos de vida y de vivo en las sociedades de
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  • Lipovetsky, G.: “La era del vacío”, Barcelona, Anagrama, 1986.
  • Fernández, A.M.: “El niño y la tribu” en Fernández, A.M. y otros,
    Instituciones Estalladas, Buenos Aires, Eudeba, 199, Cap. 11

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